sábado, 29 de julio de 2023
viernes, 28 de julio de 2023
4
de junio de 1912
El
pelotón de fusilamiento se forma frente a un paredón de adobe. Con el sol a sus
espaldas observan, con mirada incrédula, al reo que van a fusilar. Se trata del
mismísimo Francisco Villa.
Tiempo
atrás Pascual Orozco se rebeló a la presidencia de Madero por lo que éste envió
al general Victoriano Huerta a combatirlo al norte y puso bajo sus órdenes a
las huestes revolucionarias comandadas por Villa. Huerta y Villa no congeniaron
desde el principio. Para estudiarlo mejor, Huerta le encomendaba los combates
más difíciles por lo que Villa llegó a comentar: “éste generalito quiere que yo
le gane todas sus batallas”. Buen conocedor de hombres, Huerta se percató de
que Villa, como enemigo, sería formidable por lo que decidió deshacerse de él.
Existen
diversas versiones sobre la cusa de este fusilamiento. Algunos dicen que Villa había
robado una yegua fina en Jiménez, Chihuahua y a pesar de la orden de Huerta de
devolverla no lo hizo.
Otra
versión asegura que, estando Villa enfermo con fiebre, Huerta lo mandó llamar. Villa
le contestó que si era muy urgente acudiría, si no, que esperara a que se
mejorara. Huerta tomó esto como una insubordinación y, sospechando que quería
rebelarse, lo mandó fusilar. Envió al coronel Guillermo Rubio Navarrete a que
lo tomara preso y, sin juicio previo, lo escoltara hasta el lugar del
fusilamiento. Ahí lo entregó al coronel Francisco Castro quién se encargaría de
la ejecución. Mientras tanto, enterados de la situación, el coronel Emilio y el
general Raúl Madero enviaron telegramas al presidente, su hermano, suplicándole
concediera el indulto.
Con
el sol de frente, Villa entregó al coronel Castro su pistola. El cuadro se
formó con diez tiradores en dos filas. Dicen que el ser humano es muy extraño:
Nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere. En ese momento se le salieron
las lágrimas a Villa; no entendió si por cobardía o por la desesperación de
morir sin saber por qué. Sí, el hombre duro que dirigía ejércitos lloraba como
un niño ante la inevitabilidad de la muerte.
El
pelotón se encontraba ya con las armas terciadas cuando llegó el telegrama con
la respuesta del presidente Madero, concedía el indulto. La ejecución fue
suspendida y Villa fue enviado a la ciudad de México por tren, primero a la penitenciaría
de Lecumberri y luego a la prisión militar de Santiago Tlatelolco acusado de
robo y rebelión.
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sábado, 22 de julio de 2023
¡GUERRA NUCLEAR!
Diferentes
conflictos en la historia reciente nos han llevado al borde de una guerra
nuclear, pero ¿qué es ésta?
En
una guerra nuclear, a diferencia de una guerra convencional, se utilizan armas
de destrucción masiva. Y por supuesto, sabemos los terroríficos efectos de éstas
pues se han utilizado ya con anterioridad. Durante la segunda guerra mundial se
lanzaron sobre Japón dos de ellas, Fat Man y Little Boy
Terminado
el conflicto bélico en Europa, Japón se negaba a rendirse. Luego de la batalla
de Okinawa en donde los soldados japoneses pelearon hasta el último hombre
antes que rendirse y donde la población civil se suicidó en masa para no caer
prisionera, los Estados Unidos calcularon que tomar a sangre y fuego las
principales islas de Japón les constaría un alto precio en vidas
norteamericanas. La única alternativa era hacer rendir a Japón con armas
nucleares.
El
6 de agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana, a 600 metros sobre la ciudad de
Hiroshima, estalló una bomba de uranio-235 con una potencia de 16 kilotones
(1600 toneladas de dinamita). De tres metros de longitud y 75 centímetros de diámetro,
mejor conocida como Little Boy (muchachito) acabó con la vida de 140 000
personas.
A
pesar de esto, Japón se negó a rendirse.
Tres días después, el 9 de agosto, fue lanzada la segunda bomba, esta vez de plutonio sobre la ciudad de Nagasaki. De poco más de tres metros de longitud y uno y medio de diámetro, con un peso de 4,630 kilogramos y apodada Fat Man (hombre gordo), detonó a 550 metros de altura con una potencia de 25 kilotones y acabó con la vida de 70 000 personas de manera inmediata y varios miles más posteriormente por efecto de la radiación.
Bajo
estos argumentos, Japón se rindió incondicionalmente.
Durante
la guerra fría, a partir de 1950, se continuó con la fabricación de estos
artefactos, no solo ya en los Estados Unidos, sino también en otros países;
esto eventualmente podría desatar una guerra nuclear, lo que implicaría una
catástrofe mundial. Pero la amenaza no solo provenía de bases terrestres sino
también bajo el mar, desde submarinos cargados con armas nucleares y apostados
estratégicamente.
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sábado, 8 de julio de 2023
EL CARÁCTER DE PANCHO VILLA
Se cuenta que, en una ocasión después de un reñido combate
que al final ganó, dio instrucciones para que se fusilara a los prisioneros. De
pronto se le acerca uno de sus hombres y le dice que entre los prisioneros se
encuentran los miembros de la banda de música y que si procede también a
fusilarlos, a lo que Villa responde que no, cómo iban a fusilar a esos pobres hombres
si solo eran músicos y ordena que los integren a la banda de música de la
División del Norte. Entonces el hombre le explica que la banda de la División
ya está llena y no hay lugar para un músico más. Pancho Villa estalla y le
grita que entonces los fusilen, que para qué le está preguntando a él. Por
supuesto su lugarteniente Rodolfo Fierro, que seguía de cerca la plática y le
encantaba fusilar prisioneros, salió para cumplir la orden personalmente. La
suerte de los pobres músicos se decidió en un coraje.
Sin embargo, cuando sospechó que su amigo y compañero de
armas Tomás Urbina estaba robando, lo mandó llamar. Al disculparse Urbina de no
acudir por decirse enfermo y herido en su rancho, Villa decidió ir a visitarlo
para arreglar el asunto. Cuando estuvieron frente a frente, Urbina lo negó todo
y ante las súplicas envueltas en un mar de llanto de la esposa de éste, Villa acabó
por perdonarlo. La historia no termina ahí, pues presente se encontraba también
Rodolfo Fierro el más cercano y confiable colaborador de Villa quién le reclamó
a éste y Villa decidió enviar prisionero a Urbina para que fuera juzgado. Solo
que quién se encargaría de llevarlo sería el propio Fierro quién, poco después
y haciendo honor a su ya ganada fama de asesino, mató a Urbina en el camino.
Para unos Villa fue un héroe revolucionario; para otros no
fue más que un ladrón y asesino.
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sábado, 1 de julio de 2023
RODOLFO FIERRO
EL HÉROE OLVIDADO
En alguna ocasión varios generales se quejaron ante Villa
del comportamiento de Fierro a lo que éste les respondió que el día en que él
mismo cayera en desgracia todos ellos lo abandonarían y el único que estaría a
su lado sería Fierro. Estas palabras fueron casi proféticas pues Fierro le fue
leal hasta la muerte.
Villa y Fierro eran dos personas muy diferentes y tal vez
por esto se complementaron tan bien. Villa tenía un carácter explosivo por lo
que a veces cometía locuras de las que luego se arrepentía mientras que Fierro
era muy tranquilo, meditaba bien las cosas y al final cometía mayores locuras
de las que nunca se arrepentía. Villa era abstemio y Fierro era un alcohólico
pegado siempre a una botella de Wisky, sobre todo antes de los combates. Fierro
bebía no para darse valor, él era ya valiente, pero se había acostumbrado tanto
a la bebida que ya no la podía dejar.
En la mente de Fierro todo se arreglaba con una bala y él no
se tocaba el corazón para repartirlas entre amigos y enemigos cuando surgía
alguna controversia o desavenencia, pero lo hacía no como Villa que estallaba
en el momento, sino que se tomaba su tiempo para pensar en la mejor manera de deshacerse,
literalmente, de ese problema. Matar no causaba en Fierro ningún remordimiento,
podía matar a muchos en batalla o podía matar a uno a sangre fría y enseguida
seguir con su vida. Cómo sería Fierro de desalmado que se ganó fama de asesino
en una época en la que matar estaba a la orden del día. El apodo con que lo
nombraban, a sus espaldas claro, no podía ser mas preciso: “El Carnicero”.
Rodolfo Fierro nació en el pueblo de Charay, cerca de El
Fuerte, Sinaloa. Hijo de padres indígenas, fue abandonado por su madre en la
casa donde trabajaba como sirvienta a los pocos días de nacido. Recogido y
después adoptado por los patrones de su madre, le dieron un nombre y el
apellido de la familia y lo integraron a ésta como si fuera uno más de los hijos
que ya tenían.
Rodolfo creció en el seno de una familia acomodada. Tuvo
educación y todas las facilidades que el dinero proporciona; le gustaba hacer
bromas a la gente lo que le granjeaba muchos amigos, sin embargo, algunas eran
tan pesadas que tuvo que responder por ellas a golpes. Siendo corpulento y
fuerte generalmente ganaba, aunque hubo quién le diera una paliza.
Se casó con una hermosa joven de buena posición llamada Luz
Decens. Su suegro lo introdujo al mundo de los negocios en donde no le iba nada
mal. Luego tuvo una hija y ahí comenzó su pesadilla.
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