viernes, 28 de julio de 2023


 ¡FUSILEN A PANCHO VILLA!

4 de junio de 1912

El pelotón de fusilamiento se forma frente a un paredón de adobe. Con el sol a sus espaldas observan, con mirada incrédula, al reo que van a fusilar. Se trata del mismísimo Francisco Villa.

Tiempo atrás Pascual Orozco se rebeló a la presidencia de Madero por lo que éste envió al general Victoriano Huerta a combatirlo al norte y puso bajo sus órdenes a las huestes revolucionarias comandadas por Villa. Huerta y Villa no congeniaron desde el principio. Para estudiarlo mejor, Huerta le encomendaba los combates más difíciles por lo que Villa llegó a comentar: “éste generalito quiere que yo le gane todas sus batallas”. Buen conocedor de hombres, Huerta se percató de que Villa, como enemigo, sería formidable por lo que decidió deshacerse de él.

Existen diversas versiones sobre la cusa de este fusilamiento. Algunos dicen que Villa había robado una yegua fina en Jiménez, Chihuahua y a pesar de la orden de Huerta de devolverla no lo hizo.

Otra versión asegura que, estando Villa enfermo con fiebre, Huerta lo mandó llamar. Villa le contestó que si era muy urgente acudiría, si no, que esperara a que se mejorara. Huerta tomó esto como una insubordinación y, sospechando que quería rebelarse, lo mandó fusilar. Envió al coronel Guillermo Rubio Navarrete a que lo tomara preso y, sin juicio previo, lo escoltara hasta el lugar del fusilamiento. Ahí lo entregó al coronel Francisco Castro quién se encargaría de la ejecución. Mientras tanto, enterados de la situación, el coronel Emilio y el general Raúl Madero enviaron telegramas al presidente, su hermano, suplicándole concediera el indulto.

Con el sol de frente, Villa entregó al coronel Castro su pistola. El cuadro se formó con diez tiradores en dos filas. Dicen que el ser humano es muy extraño: Nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere. En ese momento se le salieron las lágrimas a Villa; no entendió si por cobardía o por la desesperación de morir sin saber por qué. Sí, el hombre duro que dirigía ejércitos lloraba como un niño ante la inevitabilidad de la muerte.

El pelotón se encontraba ya con las armas terciadas cuando llegó el telegrama con la respuesta del presidente Madero, concedía el indulto. La ejecución fue suspendida y Villa fue enviado a la ciudad de México por tren, primero a la penitenciaría de Lecumberri y luego a la prisión militar de Santiago Tlatelolco acusado de robo y rebelión.

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sábado, 22 de julio de 2023

 ¡GUERRA NUCLEAR!

Diferentes conflictos en la historia reciente nos han llevado al borde de una guerra nuclear, pero ¿qué es ésta?

En una guerra nuclear, a diferencia de una guerra convencional, se utilizan armas de destrucción masiva. Y por supuesto, sabemos los terroríficos efectos de éstas pues se han utilizado ya con anterioridad. Durante la segunda guerra mundial se lanzaron sobre Japón dos de ellas, Fat Man y Little Boy

Terminado el conflicto bélico en Europa, Japón se negaba a rendirse. Luego de la batalla de Okinawa en donde los soldados japoneses pelearon hasta el último hombre antes que rendirse y donde la población civil se suicidó en masa para no caer prisionera, los Estados Unidos calcularon que tomar a sangre y fuego las principales islas de Japón les constaría un alto precio en vidas norteamericanas. La única alternativa era hacer rendir a Japón con armas nucleares.

El 6 de agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana, a 600 metros sobre la ciudad de Hiroshima, estalló una bomba de uranio-235 con una potencia de 16 kilotones (1600 toneladas de dinamita). De tres metros de longitud y 75 centímetros de diámetro, mejor conocida como Little Boy (muchachito) acabó con la vida de 140 000 personas.

A pesar de esto, Japón se negó a rendirse.

Tres días después, el 9 de agosto, fue lanzada la segunda bomba, esta vez de plutonio sobre la ciudad de Nagasaki. De poco más de tres metros de longitud y uno y medio de diámetro, con un peso de 4,630 kilogramos y apodada Fat Man (hombre gordo), detonó a 550 metros de altura con una potencia de 25 kilotones y acabó con la vida de 70 000 personas de manera inmediata y varios miles más posteriormente por efecto de la radiación.

Bajo estos argumentos, Japón se rindió incondicionalmente.

Durante la guerra fría, a partir de 1950, se continuó con la fabricación de estos artefactos, no solo ya en los Estados Unidos, sino también en otros países; esto eventualmente podría desatar una guerra nuclear, lo que implicaría una catástrofe mundial. Pero la amenaza no solo provenía de bases terrestres sino también bajo el mar, desde submarinos cargados con armas nucleares y apostados estratégicamente.

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sábado, 8 de julio de 2023

 EL CARÁCTER DE PANCHO VILLA

 


El carácter explosivo de Pancho Villa era legendario. Podía estar platicando de lo más tranquilo y al momento siguiente estallar en furia y cometer cualquier clase de barbaridad, sobre todo ya con el rango de general.

Se cuenta que, en una ocasión después de un reñido combate que al final ganó, dio instrucciones para que se fusilara a los prisioneros. De pronto se le acerca uno de sus hombres y le dice que entre los prisioneros se encuentran los miembros de la banda de música y que si procede también a fusilarlos, a lo que Villa responde que no, cómo iban a fusilar a esos pobres hombres si solo eran músicos y ordena que los integren a la banda de música de la División del Norte. Entonces el hombre le explica que la banda de la División ya está llena y no hay lugar para un músico más. Pancho Villa estalla y le grita que entonces los fusilen, que para qué le está preguntando a él. Por supuesto su lugarteniente Rodolfo Fierro, que seguía de cerca la plática y le encantaba fusilar prisioneros, salió para cumplir la orden personalmente. La suerte de los pobres músicos se decidió en un coraje.

Sin embargo, cuando sospechó que su amigo y compañero de armas Tomás Urbina estaba robando, lo mandó llamar. Al disculparse Urbina de no acudir por decirse enfermo y herido en su rancho, Villa decidió ir a visitarlo para arreglar el asunto. Cuando estuvieron frente a frente, Urbina lo negó todo y ante las súplicas envueltas en un mar de llanto de la esposa de éste, Villa acabó por perdonarlo. La historia no termina ahí, pues presente se encontraba también Rodolfo Fierro el más cercano y confiable colaborador de Villa quién le reclamó a éste y Villa decidió enviar prisionero a Urbina para que fuera juzgado. Solo que quién se encargaría de llevarlo sería el propio Fierro quién, poco después y haciendo honor a su ya ganada fama de asesino, mató a Urbina en el camino.

Para unos Villa fue un héroe revolucionario; para otros no fue más que un ladrón y asesino.

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sábado, 1 de julio de 2023

                                           


                                                               RODOLFO FIERRO                

                                                            EL HÉROE OLVIDADO

 


Autor de verdaderas proezas durante la revolución mexicana que hizo que el mismo Pancho Villa exclamara después de ser testigo de una de ellas: “¡Que hazaña la de Fierro!” Hoy en día, sin embargo, el nombre de Rodolfo Fierro parece estar proscrito de los anales de la revolución.

En alguna ocasión varios generales se quejaron ante Villa del comportamiento de Fierro a lo que éste les respondió que el día en que él mismo cayera en desgracia todos ellos lo abandonarían y el único que estaría a su lado sería Fierro. Estas palabras fueron casi proféticas pues Fierro le fue leal hasta la muerte.

Villa y Fierro eran dos personas muy diferentes y tal vez por esto se complementaron tan bien. Villa tenía un carácter explosivo por lo que a veces cometía locuras de las que luego se arrepentía mientras que Fierro era muy tranquilo, meditaba bien las cosas y al final cometía mayores locuras de las que nunca se arrepentía. Villa era abstemio y Fierro era un alcohólico pegado siempre a una botella de Wisky, sobre todo antes de los combates. Fierro bebía no para darse valor, él era ya valiente, pero se había acostumbrado tanto a la bebida que ya no la podía dejar.

En la mente de Fierro todo se arreglaba con una bala y él no se tocaba el corazón para repartirlas entre amigos y enemigos cuando surgía alguna controversia o desavenencia, pero lo hacía no como Villa que estallaba en el momento, sino que se tomaba su tiempo para pensar en la mejor manera de deshacerse, literalmente, de ese problema. Matar no causaba en Fierro ningún remordimiento, podía matar a muchos en batalla o podía matar a uno a sangre fría y enseguida seguir con su vida. Cómo sería Fierro de desalmado que se ganó fama de asesino en una época en la que matar estaba a la orden del día. El apodo con que lo nombraban, a sus espaldas claro, no podía ser mas preciso: “El Carnicero”.

Rodolfo Fierro nació en el pueblo de Charay, cerca de El Fuerte, Sinaloa. Hijo de padres indígenas, fue abandonado por su madre en la casa donde trabajaba como sirvienta a los pocos días de nacido. Recogido y después adoptado por los patrones de su madre, le dieron un nombre y el apellido de la familia y lo integraron a ésta como si fuera uno más de los hijos que ya tenían.

Rodolfo creció en el seno de una familia acomodada. Tuvo educación y todas las facilidades que el dinero proporciona; le gustaba hacer bromas a la gente lo que le granjeaba muchos amigos, sin embargo, algunas eran tan pesadas que tuvo que responder por ellas a golpes. Siendo corpulento y fuerte generalmente ganaba, aunque hubo quién le diera una paliza.

Se casó con una hermosa joven de buena posición llamada Luz Decens. Su suegro lo introdujo al mundo de los negocios en donde no le iba nada mal. Luego tuvo una hija y ahí comenzó su pesadilla.

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