EL INFAME ASESINATO DE GUSTAVO A. MADERO
La
decena trágica. Diez días que cambiaron la historia de México con el asesinato
del presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez. Pero
antes de matar al presidente, también fue asesinado su hermano Gustavo Adolfo
Madero.
Siendo
un adolescente, Gustavo recibió un golpe con la pelota mientras jugaba futbol y
a raíz de esto perdió un ojo; desde entonces utilizaba un ojo artificial y
lentes. Esto no impidió que, junto con su hermano Francisco y gracias a su
buena posición económica, se fuera a estudiar a Francia y Estados unidos.
Gustavo
hablaba 4 idiomas; estudió contabilidad, taquigrafía, agronomía,
manufacturación, economía política, geografía comercial, matemáticas aplicadas
a las operaciones financieras; pero también piano y flauta y tocaba el violín. Le
encantaba la ópera, la música de concierto y el teatro amén de ser un diestro
esgrimista y muy buen jinete.
A
diferencia de su hermano Francisco, más soñador, Gustavo era un hombre práctico
y se dedicó a los negocios volviéndose muy próspero. Cuando Francisco decidió
entrar en la política y luego abanderar una revolución, Gustavo no solo lo apoyó,
sino que se volvió su brazo derecho y su operador financiero para obtener
fondos para la causa vendiendo inclusive las acciones de las empresas familiares.
Y luego, cuando Francisco fue presidente, Gustavo obtuvo una diputación. Desde
ahí apoyaba el gobierno de su hermano quién dejó en algunos puestos clave a antiguos
funcionarios porfiristas lo que a la postre demostró haber sido un grave error.
Gustavo pudo percibir los vientos de traición que se avecinaban e inclusive,
obtuvo los nombres de los complotados incluyendo a Victoriano Huerta. Sin
embargo, su hermano se negaba a creer que pudieran atentar contra su gobierno. Al
ser encarado, Huerta negó cualquier relación con los inconformes y pidió tiempo
para probar su lealtad; Francisco se lo concedió solo para comprobar
tardíamente que su hermano tenía razón.
Huerta
se encontró con Gustavo en un restaurante llamado Gambrinus, en la actual calle
Madero del Centro Histórico. Sentados a la mesa, en un momento Huerta le pidió
la pistola a Gustavo con el pretexto de examinarla; éste se la dio y de
inmediato Huerta se puso de pie llevándose la pistola mientras algunos soldados
aprehendían al hermano del presidente. También el presidente Francisco I.
Madero y el vicepresidente José María Pino Suarez fueron encarcelados.
Los
soldados de Huerta, alcoholizados y envalentonados, exigían se les entregara a
los Madero para ajusticiarlos. Huerta les entregó solo a Gustavo. Viendo echada
su suerte Gustavo se resistió, por lo que uno de los soldados le dio un tiro en
la mandíbula, luego la soldadesca embrutecida se dedicó a torturarlo; uno de
ellos le sacó el único ojo bueno con una bayoneta dejándolo completamente
ciego. Con el rostro bañado en sangre todavía intentó huir mientras los
soldados lo golpeaban y pinchaban con las bayonetas y finalmente lo balearon
hasta morir. Treinta y siete heridas fueron encontradas posteriormente en su
cuerpo. Como pudieron lo cubrieron con estiércol y tierra para luego continuar
con su macabra fiesta.
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