viernes, 29 de septiembre de 2023

 EL INFAME ASESINATO DE GUSTAVO A. MADERO

La decena trágica. Diez días que cambiaron la historia de México con el asesinato del presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez. Pero antes de matar al presidente, también fue asesinado su hermano Gustavo Adolfo Madero.

Siendo un adolescente, Gustavo recibió un golpe con la pelota mientras jugaba futbol y a raíz de esto perdió un ojo; desde entonces utilizaba un ojo artificial y lentes. Esto no impidió que, junto con su hermano Francisco y gracias a su buena posición económica, se fuera a estudiar a Francia y Estados unidos.

Gustavo hablaba 4 idiomas; estudió contabilidad, taquigrafía, agronomía, manufacturación, economía política, geografía comercial, matemáticas aplicadas a las operaciones financieras; pero también piano y flauta y tocaba el violín. Le encantaba la ópera, la música de concierto y el teatro amén de ser un diestro esgrimista y muy buen jinete.

A diferencia de su hermano Francisco, más soñador, Gustavo era un hombre práctico y se dedicó a los negocios volviéndose muy próspero. Cuando Francisco decidió entrar en la política y luego abanderar una revolución, Gustavo no solo lo apoyó, sino que se volvió su brazo derecho y su operador financiero para obtener fondos para la causa vendiendo inclusive las acciones de las empresas familiares. Y luego, cuando Francisco fue presidente, Gustavo obtuvo una diputación. Desde ahí apoyaba el gobierno de su hermano quién dejó en algunos puestos clave a antiguos funcionarios porfiristas lo que a la postre demostró haber sido un grave error. Gustavo pudo percibir los vientos de traición que se avecinaban e inclusive, obtuvo los nombres de los complotados incluyendo a Victoriano Huerta. Sin embargo, su hermano se negaba a creer que pudieran atentar contra su gobierno. Al ser encarado, Huerta negó cualquier relación con los inconformes y pidió tiempo para probar su lealtad; Francisco se lo concedió solo para comprobar tardíamente que su hermano tenía razón.

Huerta se encontró con Gustavo en un restaurante llamado Gambrinus, en la actual calle Madero del Centro Histórico. Sentados a la mesa, en un momento Huerta le pidió la pistola a Gustavo con el pretexto de examinarla; éste se la dio y de inmediato Huerta se puso de pie llevándose la pistola mientras algunos soldados aprehendían al hermano del presidente. También el presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suarez fueron encarcelados.

Los soldados de Huerta, alcoholizados y envalentonados, exigían se les entregara a los Madero para ajusticiarlos. Huerta les entregó solo a Gustavo. Viendo echada su suerte Gustavo se resistió, por lo que uno de los soldados le dio un tiro en la mandíbula, luego la soldadesca embrutecida se dedicó a torturarlo; uno de ellos le sacó el único ojo bueno con una bayoneta dejándolo completamente ciego. Con el rostro bañado en sangre todavía intentó huir mientras los soldados lo golpeaban y pinchaban con las bayonetas y finalmente lo balearon hasta morir. Treinta y siete heridas fueron encontradas posteriormente en su cuerpo. Como pudieron lo cubrieron con estiércol y tierra para luego continuar con su macabra fiesta.

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