VICTORIANO HUERTA
NO QUERÍA MATAR A FRANCISCO I. MADERO
La
noche del 22 de febrero de 1913 dos autos se estacionaron en la parte trasera
de la penitenciaría de Lecumberri. Del auto delantero fue sacado a empellones
un hombre bajito, vestido de traje y apenas había dado un par de pasos, el
hombre a sus espaldas, Francisco Cárdenas, desenfundó su revolver y acribilló
al presidente de México Francisco I. Madero. Del auto trasero bajaba en ese
momento el vicepresidente Pino Suarez quién, al ver lo sucedido, echó a correr
tratando de escapar. Pero su suerte estaba echada, Rafael Pimienta quien lo
custodiaba, echó mano a su pistola y lo asesinó inmisericordemente. Las órdenes
del general Huerta estaban cumplidas.
Francisco
I. Madero fue el primer presidente electo democráticamente después de más de
treinta años de mandato del general Porfirio Díaz. Sin embargo, no todos
estuvieron de acuerdo con el giro que tomó el país bajo la dirección de Madero,
de tal suerte que un grupo de hombres encabezados por Bernardo Reyes, Félix
Díaz (sobrino de Porfirio Díaz), Manuel Mondragón y Victoriano Huerta, quién
había sido designado por el mismo Madero como Comandante Militar de la Plaza,
decidieron rebelarse y con intenciones golpistas se levantaron en armas contra
el gobierno, siendo Huerta quién traicionó a Madero y lo hizo prisionero.
Huerta
envió un comunicado al comandante militar en Veracruz general José Refugio
Velazco, el mismo que meses después sería designado directamente por Huerta
para ponerse al frente de la División del Nazas para evitar que la comarca
lagunera de Coahuila y Durango cayese de nuevo en manos de la División del
Norte de Francisco Villa, avisándole que enviaría a Madero y Pino Suarez a ese
puerto para ser embarcados al exilio en Cuba. A Velazco no le agradaba Huerta
pues lo consideraba un traidor por lo que había hecho, pero era su superior así
que le contestó que acataría sus órdenes solo que recibiría a los derrocados
con los honores que a su alta investidura correspondía. Eso era lo que menos quería
Huerta pues evidenciaría ante el mundo su traición por lo que tuvo que cambiar
de planes. Con esa patriótica actitud tomada ¿sería el general Velazco el
responsable indirecto de la muerte de ambos próceres?
Si quieres leer más sobre la revolución mexicana no te
pierdas la novela histórica
LA RISA DE LA HIENA
Adquiérelo en
https://www.amazon.com.mx/gp/product/B09Y56DZ6S?ref_=dbs_m_mng_rwt_calw_tpbk_0&storeType=ebooks
También disponible en libro electrónico
Gracias por compartir

No hay comentarios:
Publicar un comentario