martes, 12 de septiembre de 2023


 

VICTORIANO HUERTA NO QUERÍA MATAR A FRANCISCO I. MADERO

La noche del 22 de febrero de 1913 dos autos se estacionaron en la parte trasera de la penitenciaría de Lecumberri. Del auto delantero fue sacado a empellones un hombre bajito, vestido de traje y apenas había dado un par de pasos, el hombre a sus espaldas, Francisco Cárdenas, desenfundó su revolver y acribilló al presidente de México Francisco I. Madero. Del auto trasero bajaba en ese momento el vicepresidente Pino Suarez quién, al ver lo sucedido, echó a correr tratando de escapar. Pero su suerte estaba echada, Rafael Pimienta quien lo custodiaba, echó mano a su pistola y lo asesinó inmisericordemente. Las órdenes del general Huerta estaban cumplidas.

Francisco I. Madero fue el primer presidente electo democráticamente después de más de treinta años de mandato del general Porfirio Díaz. Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo con el giro que tomó el país bajo la dirección de Madero, de tal suerte que un grupo de hombres encabezados por Bernardo Reyes, Félix Díaz (sobrino de Porfirio Díaz), Manuel Mondragón y Victoriano Huerta, quién había sido designado por el mismo Madero como Comandante Militar de la Plaza, decidieron rebelarse y con intenciones golpistas se levantaron en armas contra el gobierno, siendo Huerta quién traicionó a Madero y lo hizo prisionero.

Huerta envió un comunicado al comandante militar en Veracruz general José Refugio Velazco, el mismo que meses después sería designado directamente por Huerta para ponerse al frente de la División del Nazas para evitar que la comarca lagunera de Coahuila y Durango cayese de nuevo en manos de la División del Norte de Francisco Villa, avisándole que enviaría a Madero y Pino Suarez a ese puerto para ser embarcados al exilio en Cuba. A Velazco no le agradaba Huerta pues lo consideraba un traidor por lo que había hecho, pero era su superior así que le contestó que acataría sus órdenes solo que recibiría a los derrocados con los honores que a su alta investidura correspondía. Eso era lo que menos quería Huerta pues evidenciaría ante el mundo su traición por lo que tuvo que cambiar de planes. Con esa patriótica actitud tomada ¿sería el general Velazco el responsable indirecto de la muerte de ambos próceres?

Si quieres leer más sobre la revolución mexicana no te pierdas la novela histórica

LA RISA DE LA HIENA

Adquiérelo en

https://www.amazon.com.mx/gp/product/B09Y56DZ6S?ref_=dbs_m_mng_rwt_calw_tpbk_0&storeType=ebooks

También disponible en libro electrónico

Gracias por compartir

No hay comentarios: