viernes, 11 de agosto de 2023


 ATENTA INVITACIÓN DE ALEMANIA A MEXICO PARA UNIRSE EN LA GUERRA

En 1916 Alemania se encontraba enfrascada en una guerra contra Inglaterra en su afán por conquistar a la pérfida Albión. Éste calificativo deriva de que, a la distancia, los acantilados de Inglaterra se divisan albos, blanquecinos.

Alemania había diseñado un plan para que sus enemigos se rindieran en pocos meses. En realidad, el plan era muy sencillo. Dado que Inglaterra es una isla, grande, pero isla al fin, si lograban evitar que los suministros enviados desde Estados Unidos tanto alimentos como material bélico llegaran a su destino, Inglaterra se rendiría pronto. Una variante del asedio al castillo en la edad media, tampoco es que los alemanes hayan inventado el hilo negro con este plan.

Para lograr su objetivo los germanos debían implementar una guerra submarina irrestricta, esto es, sus submarinos hundirían cualquier embarcación que tratara de entrar o salir de la isla. Teóricamente era perfecto y lo pusieron en práctica y entonces la realidad les abofeteó la cara. Dado que sus submarinos disparaban los torpedos sin salir a la superficie, comenzaron a hundir barcos con bandera norteamericana (Estados Unidos aún era neutral) donde murieron ciudadanos estadounidenses.

Ante la protesta de los norteamericanos, y como Alemania lo que menos quería es que Estados Unidos entrara a la guerra apoyando a Inglaterra, los teutones tuvieron que aceptar las condiciones americanas de que los submarinos salieran a la superficie antes de atacar para confirmar visualmente el tipo de buque de que se trataba. Esto, por supuesto, restaba poder a los submarinos cuya mayor arma es la “invisibilidad”, pues los barcos, al ver al submarino podían hacer maniobras para salir bien librados del ataque. Bajo esas condiciones sería el cuento de nunca acabar.

La solución sería distraer al gigante norteamericano con algo tan poderoso que quitara su vista de la guerra en Europa mientras los submarinos volvían a su guerra irrestricta. El único país que podría ayudarlos entonces sería… México. Pero no se trataba de que México enviara tropas o material bélico a Europa, sino que amenazara a su vecino norteamericano con una invasión lo que haría que Estados Unidos tuviera que reforzar militarmente su enorme frontera sur de más de tres mil kilómetros, una de las mayores líneas fronterizas del mundo. Sin embargo, México se encontraba sumergido en su propia revolución, así que la invitación debía ir acompañada de un buen paquete de beneficios como unir a las facciones en pugna contra un enemigo común y de paso, cuando Alemania ganara la guerra en Europa, apoyar a México para que recuperara los territorios perdidos en la guerra contra Estados Unidos de 1848. La pregunta clave entonces era, ¿cómo comunicar lo anterior a México sin que Inglaterra o Estados Unidos se enterara?

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