EL TELEGRAMA MALDITO
Decíamos
en la entrada anterior que Alemania quería invitar a México a unirse en la Gran
Guerra. Por eso el ministro de Asuntos Exteriores del Imperio Alemán Arthur
Zimmermann envío un telegrama encriptado a Don Venustiano Carranza.
En
un intrincado duelo de espionaje entre los servicios secretos de Inglaterra y
Alemania, la primera interceptó el mensaje, solo que estaba escrito con un
nuevo código y sus expertos no lo podían descifrar, aunque intuían que se
trataba de algo sumamente importante. El telegrama salió de Alemania vía
Washington y de ahí a la embajada alemana en México. Los ingleses no podían aceptar
que habían interceptado el mensaje hacia Estados Unidos porque eso revelaría
que espiaban las comunicaciones hacia éste último país y seguramente causaría el
enojo de los norteamericanos a quienes necesitaban como aliados. Sabiendo que
Alemania tenía una intrincada red de espionaje en México, Inglaterra decidió enfocarse
en este país para tratar de descifrar el telegrama. Si decían a los americanos
que habían interceptado el telegrama en México no tendrían ningún problema.
Mientras
tanto, Carranza recibió la sorprendente comunicación la cual lo ponía en un
predicamento pues suponía entrar en conflicto con los norteamericanos, y si en
ese momento no podía lograr la paz interna del país, un conflicto externo
seguramente empeoraría las cosas. Por supuesto intuía que a los alemanes les
importaba muy poco el destino de México pues lo que buscaban era ganar su
conflicto con Inglaterra. Y eso de que después de ganar la guerra ayudarían a
México a recuperar sus territorios perdidos con Estados Unidos estaba en
veremos.
La
idea de Alemania era que México distrajera a su vecino para evitar que entrara
en la guerra en el viejo continente apoyando a Inglaterra y eso solo podría ser
con una amenaza de invasión. Carranza se encontraba en ese momento en un duelo
con Francisco Villa, quién no reconocía a Carranza como presidente y además
poseía uno de los más poderosos ejércitos del momento, la División del Norte. ¿Habría
Alemania enviado la invitación también a Villa? A Carranza tampoco le importaba
mucho lo que sucediera allende el mar, enfrascado como estaba con sus propios
problemas. Sin embargo, una idea revoloteaba en su caeza, ¿qué pasaría si
pudiera ayudar a los alemanes y quitarse de encima a Pancho Villa al mismo
tiempo?
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